UN MOMENTO DE POESÍA EN EL AULA

Los invito a ver un fragmento de un lindo documental, titulado “Ser y tener” (Etre et avoir, en francés). Son menos de 3 minutos que muestran a niños de una escuela unidocente del campo francés. Por eso se ve niños de diferentes edades. Ellos recitan poemas para sus compañeros (recuérdese que se trata de una escuela con poquísimos niños) y no para un público mayor. Entre nosotros sucede que algunos niños recitan poemas en alguna “actuación” para los padres, pero no lo hacen para los demás niños, como en el fondo debiera ser.

Véase cómo la niña más pequeña del salón, Lissette, está aprendiendo un poema, que luego va a recitar. Como la niña no sabe leer, el maestro dice un verso y ella lo repite, pero, como se ve, con todos los demás niños cerca. Así, ellos también aprenden el poema, o si lo conocen, seguramente  van repitiéndolo en silencio. Tal vez es este el mejor procedimiento para que los niños aprendan de memoria un poema.

En el fragmento que mostramos, se puede ver cómo todos los niños disfrutan, lo cual se muestra en los aplausos espontáneos que arranca un niño a los demás (Dicho sea de paso, es el más travieso del aula). Ese disfrute es precisamente lo que buscamos.

Es lástima que no pueda compartir toda la película. En Youtube se puede ver otros fragmentos. La dirección es esta:

http://www.youtube.com/watch?v=5gHuxjtsp38

 

 

LA VACA ESTUDIOSA

La vaca estudiosa

(María Elena Walsh)

Había una vez una vaca
en la Quebrada de Humahuaca.

Como era muy vieja, muy vieja,
estaba sorda de una oreja.

Y a pesar de que ya era abuela
un día quiso ir a la escuela.

Se puso unos zapatos rojos,
guantes de tul y un par de anteojos.

La vio la maestra asustada
y dijo: –Estás equivocada.

Y la vaca le respondió:
– ¿Por qué no puedo estudiar yo?

La vaca, vestida de blanco,
se acomodó en el primer banco.

Los chicos tirábamos tiza
y nos moríamos de risa.

La gente se fue muy curiosa
a ver a la vaca estudiosa.

La gente llegaba en camiones,
en bicicletas y en aviones.

Y como el bochinche aumentaba,
en la escuela nadie estudiaba.

La vaca, de pie en un rincón,
rumiaba sola la lección.

Un día toditos los chicos
nos convertimos en borricos.

Y en ese lugar de Humahuaca
la única sabia fue la vaca.

(http://www.mariaelenawalsh.com/lavacaestudiosa.htm)

 

Conviene que el primer contacto de los niños con un poema sea mediante la lectura en voz alta por parte del maestro. La lectura del docente, que conoce el poema y es capaz de leerlo bien, hará posible que los niños experimenten una primera impresión agradable, y sobre todo la melodía que suele caracterizar los poemas en verso. Los niños, aun sin comprender totalmente el sentido, percibirán la musicalidad del texto, y serán ganados para continuar con una lectura más atenta del poema. Un gran poeta inglés contemporáneo,  Dylan Thomas, nos cuenta la manera como influyeron en él sus primeras experiencias con la poesía, cuando él aún no sabía leer:

 “Los primeros poemas que conocí fueron canciones infantiles, y antes de poder leerlas, me había enamorado de sus palabras, sólo de sus palabras. Lo que las palabras representaban, simbolizaban o querían decir tenía una importancia muy secundaria; lo que importaba era su sonido cuando las oía por primera vez en los labios de la remota e incomprensible gente mayor que, por alguna razón, vivía en mi mundo.” (Dylan Thomas. “Manifiesto poético”. En la revista Quimera, No. 21 22, 1982)

No importa el grado que usted tenga a su cargo. Léales a sus niños y niñas el hermoso poema de la escritora argentina María Elena Walsh, poema  que ya es parte del patrimonio poético de América Latina. Hágalo como si fuera un cuento, dicho en estrofas y versos. Verá cómo gustan de él. Y cuéntenos cómo fue la experiencia.

(Conste que no estamos diciendo para qué grado conviene. Ustedes dirán.)

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