LA LECTURA DE POEMAS PARA NIÑOS ¿DISTINTA?

Los poemas infantiles tienen categoría igual que los poemas que gustan los adultos. No son distintos. Los poetas que los crearon pocas veces se propusieron crearlos especialmente para los  niños. Simplemente los crearon. De entre todos, algunos tienen alguna característica misteriosa que los hace ser preferidos por los niños. ¿Es la anécdota que refieren? ¿Es el ritmo de los versos? ¿Es el lenguaje? ¿Quién podría saberlo? Hay algo, sin embargo, que es preciso decir: los poemas de que se apropian los niños se valen de los mismos recursos de toda poesía y necesitan ser leídos con la actitud con que nos acercamos al arte poético en general. ¿Cómo? Intentaremos mostrarlo haciendo la siguiente experiencia: leyendo, primero, un poema “para mayores” de Edith Södergran,  una extraordinaria poeta finlandesa que murió joven, enferma de tuberculosis, apenas pasados los treinta años; y, luego, leyendo un poema que puede ser “para niños”, del poeta peruano Antonio Cisneros, considerado entre los mejores de la literatura latinoamericana contemporánea. Más

LA POESÍA EN EL AULA

Manuel Valdivia Rodríguez

Afinar la sensibilidad del niño para la intuición de la belleza es, sin duda, una importante tarea de la escuela. Y no hay otro modo de hacerlo que compartir con los niños los objetos capaces de producir una emoción estética. Una canción, una fotografía, un afiche, un poema, una planta con flores son siempre accesibles. Si son hermosos, obrarán solos. Sólo se requiere presentarlos de modo conveniente.

Los textos literarios son, precisamente, obras cuyo valor reside en su belleza. Sea que se refieran a contenidos superiores, sea que traten asuntos modestos, siempre tendrán el brillo especial que irradia de su calidad formal. Y su lectura desempeñará un rol trascendente en la formación espiritual de la persona. Manuel Moreno Jimeno, poeta y maestro, resumía del modo siguiente lo que puede decirse sobre la lectura creadora:

 “…lo que se lee aclara las mentes, ennoblece los sentimientos, enriquece la sensibilidad, aviva los poderes de la imaginación, dirige y guía las buenas acciones. Y esta función la cumple en primerísima instancia la lectura literaria porque comunica experiencias humanas de la más alta calidad y profundidad.”

Los textos literarios deben estar presentes en el aula, no sólo como material de lectura en las sesiones de Comunicación, sino, también, de otras maneras: en los rincones de lectura, en los murales, en los periódicos escolares, en la revistas manuscritas, en las ocasiones festivas. Así, habrá la oportunidad para que logren despertar en cualquier momento alguna fibra sensible. A partir de allí, los niños buscarán por sí solos otros textos. Tal vez no será en el momento, pero puede ser en el futuro.

A MODO DE PRESENTACIÓN

Hace ya varios años publiqué en la editorial de Danilo Sánchez Lihón, “Instituto del Libro y la Lectura-INLIL”, una antología de poemas para niños. No sé si volveré a publicarla, aunque me gustaría, porque podría ser notablemente más amplia, pues el tiempo ha permitido que la cosecha sea mayor. Ante la duda, aprovecho una herramienta de la Internet, aquella que llamamos un blog, como un medio de tender un puente hacia los maestros. Retomo, pues, el trabajo, con la idea de compartir textos plenos de poesía, de autores hispanoamericanos, combinando su publicación, de cuando en cuando, con ideas para su empleo en el aula. Aunque he dedicado mucho de mi trabajo a la didáctica de textos funcionales, siento que tengo una deuda con la pedagogía de los textos literarios y quiero saldarla con este blog. Como inicio del mismo, reproduzco, sin cambiarle ni una coma, lo que dije como presentación de la antología mencionada. Hoy, diría lo mismo que hace una década. Este fue el texto: Más